Una novela sobre el deber impuesto, las oportunidades perdidas y la
fiebre de la pasión: todo lo que no se dice, pero se siente.
Escrita entre septiembre de 1919 y marzo de 1920 en Francia, La edad de la inocencia consagró a Edith Wharton como la primera mujer distinguida con el premio Pulitzer.
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Sinopsis
La condesa Olenska se inclina desde su palco hacia el escenario de la ópera, dejando al descubierto "un poco más de hombro y de pecho de lo que Nueva York estaba acostumbrado a ver, al menos en las damas que tenían motivos para desear pasar inadvertidas". Con ese gesto, se abre una grieta en el mundo de las viejas jerarquías sociales, donde las apariencias pesan más que los deseos. Escrita entre septiembre de 1919 y marzo de 1920 en Francia, "La edad de la inocencia" consagró a Edith Wharton como la primera mujer distinguida con el premio Pulitzer. Fue también el reconocimiento a una autora que, desde hacía años, retrataba con lucidez y sensibilidad la condición femenina atrapada en estructuras rígidas e hipócritas, como el matrimonio, que ya "no era un puerto seguro, como le habían enseñado a creer, sino un viaje a través de mares ignotos". Wharton fue la gran cronista de un universo que se desvanecía: cortés en la superficie, pero cruel en sus exigencias. "¿Es que aquí nadie quiere saber la verdad? La auténtica soledad es vivir entre todas estas personas tan amables que solo te piden que finjas". Una novela sobre el deber impuesto, las oportunidades perdidas y la fiebre de la pasión: todo lo que no se dice, pero se siente.
Colección
13/20
Código 3466855
I.S.B.N. 979-13-7009-164-4
Publicación 26/02/2026
Clasificación IBIC FC
Formato Papel
Páginas 400
Colección
13/20
Código 3466595
I.S.B.N. 978-84-9181-777-2
Publicación 16/01/2020
Clasificación IBIC FC
Formato ePub
Autor
Edith Wharton
Edith Wharton (1862-1937) fue una de las autoras más representativas de la narrativa estadounidense del cambio de siglo y, en particular, una de las primeras escritoras en alcanzar verdadero reconocimiento y éxito literario. De hecho, se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Pulitzer. Fue la gran cronista de un mundo en desaparición: el de las antiguas jerarquías neoyorquinas, que empezaban a tambalearse ante la irrupción de los nuevos ricos procedentes de la banca y la industria. Su obra cuestionó el papel al que se relegaba a la mujer en la sociedad de su tiempo y contribuyó a elevar el espacio doméstico a la categoría de territorio intelectual. Rodeada de sus perros Pomerania, que solían acurrucarse a su lado, escribía a menudo desde la cama. Decía que así podía prescindir del corsé, una libertad física que, según ella, también liberaba sus pensamientos.